A propósito de los misiles hipersónicos que definieron la guerra Israel-Irán: cuando Argentina tenía una tecnología misilística superior a los países de Medio Oriente.
La guerra de Israel y occidente contra Irán, una de las manifestaciones de la «Tercera Guerra mundial en curso», al decir del Papa Francisco, tuvo como elemento bélico disuasorio y definitivo a los misiles hipersónicos iraníes, imposibles de detener por las defensas antiaéreas israelíes.
Este hecho, analizado desde la perspectiva argentina, nos pone ante la paradoja de nuestras capacidades militares disuasorias abandonadas o destruidas, merced a las presiones de EEUU, durante el gobierno de Carlos Menem.
Es que la historia de la cohetería argentina, mayormente desconocida por el pueblo argentino, es muy rica, al punto de haber desarrollado un misil de alcance intermedio, denominado «Cóndor», con capacidad para cubrir distancias de hasta 1000 kilómetros, hacia fines de los años 80.
Nuestro país, entonces, estaba muy por encima de muchas naciones de Medio Oriente en esta tecnología disuasoria, hecho que de continuar su proceso evolutivo nos hubiera permitido sentarnos de otro modo en una mesa de negociaciones internacionales con Reino Unido, obligando a esa nación colonialista a discutir la soberanía de Malvinas.
En el conocimiento de nuestra historia, anida la «Argentina latente»: allí están las claves para la reconstrucción de la patria.
Dialogamos al respecto, para nuestro Programa «Punto de Partida», que se emite por Somos Santa Fe, con el Prof. Hugo Rivas, docente universitario y especialista en temas de defensa y geopolítica.
Luis Moro

