Parece un botón de muestra del concepto de la guerra integral que adoptó Napoleón Bonaparte y luego toman los prusianos con «La Nación en Armas», cuando la geopolítica de la Europa imperialista deja a un lado, por necesidad, el «Estado liberal».
La idea es adoptada por Julio A. Roca y su ministro de guerra, el santafesino Pablo Ricchieri, y se traslada hasta mediados del siglo XX.
Fray Luis Beltrán, antecedente del General Manuel Savio, en ese sentido. Que Juan D. Perón, con formación prusiana desde el Ejército, sea profundamente sanmartiniano es comprensible, por muchas afinidades.
Ambos comparten el amor por la patria, la pasión por la geopolítica (aunque esta disciplina como tal se desarrolló a fines del siglo XIX, es clara la comprensión del vínculo entre geografía y política internacional de San Martín), la visión estratégica americanista, el desprecio a las guerras civiles, y el «todos para todos» en la perspectiva de nacionalidad. Que es en cierto modo un socialismo, tal como lo veían los prusianos y sus intelectuales -como Oswald Spengler- pero diferente al que plantea la imposición de una dictadura de una clase sobre el resto.
Aunque en verdad Lenin, en orden a su análisis sobre las diferencias entre países opresores y países oprimidos, tenía un buen concepto sobre este tipo de liderazgos, como el de José de San Martín, progresivos históricamente durante aquellos años en una nación americana oprimida.
Luis Moro

