Noviembre cerró con un número incómodo para el Gobierno. Los precios volvieron a tomar temperatura, impulsados por alimentos, tarifas y combustibles.
«La inflación se aceleró y los alimentos viajan al doble que hace un par de meses. No es sólo la carne: también tarifas y servicios empujan, y la nafta subió dos veces esta semana. La tranquilidad en los mercados financieros post elecciones no tiene su correlato en la calle», escribió el economista Juan Manuel Palacio.
El diagnóstico es compartido por varios analistas. La lógica del pass-through , la transmisión de los costos dolarizados al precio final, sigue operando.
«La recesión puede demorar el traslado total de la devaluación acumulada en el año, pero en una economía indexada al tipo de cambio, tarde o temprano se produce la corrección de precios», explicó a LPO un ex funcionario del Ministerio de Economía.
El dato. Las canastas de consumo que se usan para medir la inflación están pensadas para un país que ya no existe. Con ponderadores viejos y hábitos cambiados, el índice subestima el impacto real en los bolsillos.
Así, el tablero inflacionario se sostiene sobre tres pilares: alimentos, tarifas y combustibles. La carne funciona como termómetro de corto plazo; las tarifas, como bomba de tiempo; y las naftas, como chispa constante.
Luciana Glezer
LPO

