El gobierno encabezado por Javier Milei está realizando una intervención arbitraria e ilegítima sobre todo el sector de cooperativas de trabajo.
La historia nacional da cuenta de los grandes aportes del sector cooperativo. La existencia de irregularidades puntuales no puede ser justificativo de la destrucción de muchas organizaciones privadas altamente eficientes.
El desafío de las redes asociativas es potenciar sus producciones, administración y ventas.
La economía asociativa es una de las maneras más eficaces de distribuir la riqueza.
El asociativismo puede y debe crecer si el Estado apuesta a su desarrollo a largo plazo.

