La última fase de los acuerdos que oportunamente firmaron Israel y Hamas, para terminar la situación de extrema violencia hoy en la Franja de Gaza, era la liberación de los rehenes, lo que, en los hechos, implicaba el fin de la actual contienda bélica y el límite al ataque indiscriminado a la población civil gazatí.
En realidad, ese nunca fue el escenario ni la idea que Netanyahu desplegó mediante la invasión a la Franja.
El conflicto tiene una finalidad de orden político.
Tomando entre otras conceptualizaciones la del filósofo, historiador y geopolítico alemán Carl Schmitt, la política es el entendimiento de la dualidad amigo-enemigo* («enemigo» entendido como adversario o contrario). El germano no había formulado este razonamiento -como algunos apuntan sesgadamente- como apología de la guerra, sino como esquema de razonamiento para comprender que la naturaleza de lo político, que se hunde en este antagonismo histórico, es la capacidad de entendimiento de la esencia propia y la de quien o quienes quieren someter esa esencia. Schmitt es, ante todo, un filósofo «del orden».
Entonces la esencia de lo político, en un punto, es el conflicto como idea, que tiene tres estados: paz, hostilidad, y guerra.
¿Qué es lo que está ocurriendo hoy en una zona crucial del Oriente Medio?
En medio de una nueva reconfiguración de alianzas mundiales con dos polos centrales, EEUU y China, y una guerra -la de Ucrania- que centra las miradas de las potencias en ese punto, obligando a los actores implicados a asumir las consecuencias derivadas, como la alteración del negocio del gas y el petróleo… es en este marco histórico donde Israel encontró su momento ideal para resolver definitivamente el conflicto que se lleva desatando desde 1948, según la óptica de la facción política de Benjamín Netanyahu y sus socios, que controlan hoy por hoy el estado israelí.
Y lo encuentran hoy porque Europa tiene una dependencia brutal del petróleo, por la guerra desatada en Ucrania, al cortarse los suministros rusos. Entonces, el descubrimiento de gas tanto en el Golfo Pérsico como en la costa que recorre Israel, Gaza, y hasta el Líbano, es una ocasión de oro para cerrar el conflicto.
Ya en junio de 2023 se otorgaron las primeras licencias de explotación de esos recursos energéticos a empresas multinacionales europeas. Con este escenario ¿Qué sentido tendría para Israel desmontar esta guerra que está eliminando físicamente a la población gazatí, con todo el enorme costo reputacional negativo que en el plano internacional está asumiendo Netanyahu, por llevar a cabo, en los hechos, un genocidio?
La realidad indica que el objetivo político del premier israelí no es, de ningún modo, volver a la situación anterior a la guerra, declarando un cese de hostilidades, negociación mediante.
La conclusión por el lado de Netanyahu es clara: Gaza tiene que desaparecer, tal como la conocimos. Y los palestinos, también. Se verá además que sucede con Cisjordania.
Es el momento perfecto para la victoria total desatada desde 1948, desde el punto de vista estratégico y táctico.
El objetivo político no es otro que «la desaparición de la cuestión Palestina». A fin de cuentas, el razonamiento de la conducción de este proceso es de un realismo brutal: 59 rehenes o muertos, es un precio muy barato para Israel. Geopolítica y negocios, el telón de fondo de tanta sangre derramada.
Luis Moro
*La distinción amigo-enemigo debería servir, lo afirma Schmitt, para mostrar el grado extremo de una amistad o de una enemistad, de una asociación o de una división, sin que a la vez intervengan las distinciones económicas, morales, estéticas o de cualquier otra clase. El enemigo es simplemente der Fremde, “el extraño”, en un sentido fuertemente existencial, alguien “otro” con el cual, en el extremo, sean factibles conflictos que no pueden ser resueltos por medio de normas ya establecidas o por un árbitro ecuánime. De modo que sólo quien forma parte de esta situación, llegado el conflicto, se encuentra en posición de decidir (o no) si la alteridad del “extraño” amenaza el modo propio de existencia y que por ello resulta necesario defenderse y combatirlo.
Con información de
https://www.descifrandolaguerra.es/gas-natural-gaza-recursos-mediterraneo-oriental/
https://www.realinstitutoelcano.org/analisis/las-consecuencias-energeticas-de-la-guerra-entre-israel-y-hamas/

