La habilitación de cátedras libre de “pensamiento liberal” por parte del rectorado de la Universidad Autónoma de Entre Ríos, pública, estatal y gratuita despertó con razón la indignación de muchos sectores, más que nada en el ámbito académico.
Como se dice en política corren con el caballo del comisario.
Se trata de separar la paja del trigo. Una cosa son las cátedras libres y muy otra es una tribuna partidaria institucionalizada con el aval del rectorado (ignoro si se expidieron el Consejo Superior y los respectivos consejos directivos).
Está perfecto que se debata política en la universidad, es saludable, y que los partidos tengan vínculos en el ámbito universitario que se canalizaron históricamente mediante las agrupaciones estudiantiles. Así Franja Morada, JUP, los reformistas socialistas, agrupaciones de izquierda y liberales (en un tiempo la versión más visible fue la UPAU) son las patas universitarias partidarias.
Que LLA a su vez tenga una cátedra propia es lo que se cuestiona, más aún cuando son los que objetan a la universidad estatal por adoctrinadora.
Sí es válido que centros de estudios o similares puedan tener sus cátedras libres con fines académicos para difundir saberes que no encuentran lugar específico en los espacios curriculares que no es el caso del liberalismo, que se estudia junto con el marxismo, el nacionalismo, sindicalismo, anarquismo, doctrina social de la Iglesia y otras corrientes del pensamiento político, donde abunda todo lo que proviene de Europa.
Con el criterio adoptado por el rectorado también le debiera ofrecer cátedras libres a la UCR, el PJ, el Frente de Izquierda, el Partido Socialista y demás.
¡Libertarios a las cosas! A ponerse el mameluco y militar en la agrupaciones estudiantiles. Tienen que ganarse los espacios sin el “ayudín” de un rector. Así como los partidos tradicionales tienen que ganarse los espacios en las redes sociales, que fueron la plataforma de ascenso de los libertarios.
Ruben Isidoro Bourlot

