Argentina busca triplicar sus exportaciones de servicios basados en conocimiento. Una misión estratégica en EEUU intenta posicionar al país como hub global.
Alejandro Radonjic
5 noviembre de 2025
Sebastián Mocorrea y Leandro Mora Alfonsín, Presidente y Director Ejecutivo de Desarrollo de Argencon, respectivamente, esperan a El Economista en el tercer piso del consulado de Argentina, ubicado en la 56 entre la 5° y la 6° Avenida. Pleno corazón de Manhattan. El meticuloso dueño de casa, el cónsul Gerry Díaz Bartolomé, alista los detalles finales del evento que arrancará en unas horas.
Mocorrea y Mora Alfonsín lucen calmos y expectantes a la vez. Está por arrancar una misión internacional tan ambiciosa como oportuna, dado todo lo que está pasando con la inteligencia artificial y, además, la cercanía estratégica entre Argentina y Estados Unidos.
La misión estará integrada por Sofía Vago, Presidenta de Accenture Argentina; Ángel Pérez Puletti, CEO de Baufest; Verónica Asla, líder de EY Global Delivery Services Latam; Néstor Nocetti, cofundador y EVP de Asuntos Corporativos de Globant; Darío Giussi, CEO y Gerente General de INVAP y Eduardo Gil Roca, socio líder de PwC Argentina. Cuenta también con la participación de Santiago Pordelanne, Subsecretario de Economía del Conocimiento del Ministerio de Economía; Tomás Villalba, Jefe de Gabinete de la Secretaría de Relaciones Económicas Internacionales del Ministerio de Relaciones Exteriores y Carolina Bustos, Directora de Promoción de Exportaciones de Servicios Basados en el Conocimiento de la Cancillería.
Además del evento de lanzamiento en el consulado, incluirá actividades en el Council of the Americas y The Center for Global Enterprise en Nueva York, y también reuniones en la National Artificial Intelligence Association (NAIA), la Universidad de Georgetown, la Information Technology and Innovation Foundation (ITIF) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Washington DC.
Antes de arrancar, Mocorrea y Mora Alfonsín dialogaron con El Economista sobre el presente del sector y sus desafíos hacia adelante.
En un pantallazo, cómo está el nivel de actividad sectorial en sus principales variables: empleo, exportaciones, demanda…
Sebastián Mocorrea (S.M.): Desde el punto de vista de la exportación de servicios, tomando los últimos cuatro trimestres, crecimos más del 20%: es un crecimiento fuerte y estamos en máximos históricos.
Estamos en US$ 9.600 millones anuales. Casi US$ 9.700 millones. De ese total, 60% son servicios profesionales y el 30% tecnología. Somos la tercera fuente de exportaciones y seguimos recibiendo delegaciones del exterior que estudian hacer delivery centers en la Argentina.
Hay interés. El camino de normalización macroeconómica ha sido beneficioso para el sector.
¿Y el empleo cómo viene?
Leandro Mora Alfonsín (L.M.A.): El empleo ha crecido en 3.200 puestos en el último registro al primer semestre de este año. El empleo de economía del conocimiento es un concepto que se discute. Si enmarcas aquel trabajo vinculado a la exportación de servicios, en los términos que lo define la Ley de Economía del Conocimiento, son 283.000 personas. Si tomás todas las empresas cuyos códigos de actividad se vinculan con los servicios basados en el conocimiento, son 348.000. Y si contás, por ejemplo, ingenieros que están en Toyota pero que, si mañana se quedan sin trabajo, entran en el mercado laboral de economía del conocimiento porque lo aplican a mejores productivas, servicios, programación, estamos hablando de casi 500.000 personas.
Tomando el número más cauto, estamos hablando de más del 5% de la PEA y particularmente un público de alto nivel de calificación, egresados universitarios casi en su mayoría y con un aspecto muy determinante: Argentina, en el mundo de los servicios, se especializa en servicios de alta complejidad. Por ejemplo, análisis de contratos mineros, análisis de flujos de fondos para inversiones y atención al cliente de sectores como seguros con gente que tiene un problema en Estados Unidos y lo atiende un argentino que habla perfecto inglés y que culturalmente está alineado.
¿Cómo es la taxonomía de las unidades económicas y empresas del sector? Obviamente, no son todas unicornios…
S.M.: Está muy bien la pregunta porque cuando uno dice economía de conocimiento, la gente dice Mercado Libre y Globant. Obviamente son dos jugadores muy importantes, y miembros de Argencon también.
Pero es un entramado mucho más complejo, es un ecosistema en el cual tenés las grandes empresas de tecnología, como Amazon Web Services, Google, Microsoft o IBM, pero también empresas más chicas. Es parte de la delegación Baufest. Todo eso es tecnología que, como te comenté, es 30% de la canasta.
El otro 60% son servicios profesionales. Diseñadores, ingenieros, gente de compras, abogados, contadores. Entonces, ahí a su vez tenés un mundo de grandes centros de servicios, compañías que se dedican a eso, como PwC o EY, y compañías que han puesto sus centros de servicios repartidos en algunos países y Argentina tiene el privilegio de ser parte de ellos.
Por ejemplo, Exxon y Chevron, dos petroleras. O JP Morgan. Estamos hablando de miles de puestos de trabajo.
Sebastián Mocorrea, Presidente de Argencon
Mocorrea, sobre el dólar: «Nosotros evidentemente estamos mucho mejor con $1.500 que con $1.250, y ni que hablar con el piso de la banda».
L. M.A.: En el caso de JP Morgan, el negocio de la banca de inversión tiene menos de 200 profesionales, pero el centro de servicios que asiste a los JP Morgan de distintas partes del mundo, tienen 3.900, y el año que viene va a cerrar entre 4.800 y 5.000. Además, anunciaron en la construcción de un edificio para contratar más profesionales.
L.G.: Además, tenés el sector de medios. Paramount es socio nuestro. Tenés empresas como Cargill, que tiene un centro de servicios en Rosario y tenés empresas de pharma, como el Grupo Bagó, que es biotecnología. Y después tenés los freelancers. Entonces, si hablás de economía de conocimiento, tenés un enorme archipiélago.
M. A.: El ecosistema son más de 9.000 empresas en total.
¿Cuál es el objetivo de esta ambiciosa misión a Estados Unidos? Están todos los actores representados en la delegación: además de ustedes, las empresas y funcionarios públicos…
L.G.: Nosotros estamos cerca de los US$ 10.000 millones de exportaciones, pero creemos que, como mínimo, deberíamos tener el tamaño que tenía Polonia hace 2 años, que es US$ 30.000 millones.
Hoy Polonia está en US$ 55.000 millones. Argentina decreció en el share del comercio mundial de exportación de servicios, que son más de US$ 4 billones. Entonces, ¿por qué Estados Unidos? Porque es el principal mercado de exportación de servicios para la Argentina. Muchas de las compañías que yo te mencioné son empresas americanas, que para tener su centro de servicios globales, eligen Argentina, y nosotros queremos contar esa historia, tratar de que eso se duplique o se triplique, y dentro de lo que es el desarrollo de tecnología, que es el gran hablitante, Estados Unidos es el gran inversor.
Hay muchos entrepreneuros argentinos que han venido acá. Mercado Libre y Globant, dos de las empresas más emblemáticas, cotizan en este mercado. Queremos aprovechar también este momento tan especial de la relación Argentina-Estados Unidos para maximizar eso. Nuestro objetivo es llegar lo más rápido posible a esos US$ 30.000 millones, y Estados Unidos es clave, como socio y aliado.
Vi que está INVAP también en la delegación, ¿cuál es el objetivo de sumarla?
L.M.A.: INVAP es una empresa tecnológica, tal vez la de mayor complejidad dentro de la estructura económica argentina, y hace reactores nucleares. Y Argentina es el principal país del mundo en tecnología nuclear con fines pacíficos. INVAP tiene un rol fundamental y además de vender reactores nucleares, tiene operaciones con EEUU, no en su división nuclear, sino en su división aeroespacial y satelital.
Es socio de Argencon y forma parte de esta misión. Todos están muy interesados en conocer INVAP por la capacidad nuclear en Argentina y la posibilidad de que el país sea un hub de inteligencia artificial. Para que tengamos un hub de inteligencia artificial, tiene que haber una ecuación energética que acompañe, y ahí hay una posibilidad a través de los rectores modulares. Todos quieren preguntarle a INVAP «¿cómo la ves?».
Apuntan a generar US$ 30.000 millones de exportaciones. Parece ser un número mágico y una competencia, sana por cierto, entre ustedes, la minería y la energía a ver quién llega primero a ese nivel y se convierte en el nuevo campo.
S.M.: Sí, exacto, la segunda soja.
L.M.A.: En US$ 30.000 hoy está el complejo oleaginoso, que es el principal complejo exportador de la Argentina.
Pero hay una realidad que tiene la economía de servicios. La demanda en el mundo es infinita. Este es el único mercado donde la demanda es infinita.
Hoy está en los US$ 4 billones y Argentina ocupa el puesto 42 de los exportadores globales. Podríamos estar tranquilamente subiendo posiciones en los próximos años. Y ahí depende de dos cosas.
Tu ecuación de competitividad para llegar con la mejor ecuación de valor calidad y valor precio a cualquier mercado. Y hay una realidad adicional y es que no tiene una complejidad económica desde el punto de vista de los insumos como pueden tener el resto de los sectores productivos. Acá es una cuestión de talento humano.
Vuelvo a poner un ejemplo de Toyota: si el día de mañana se quiere ir de Zárate, lo va a pensar 8 veces, porque tiene 4.000 personas y todo el capex instalado. Vos hoy, en el mundo de los servicios, cambiás, armás y desarmás equipos, multiétnicos y multipaíses, en 72 horas: levantás o apagás un token.
Mientras tengas a la gente preparada, Argentina llega.
La popularidad de Javier Milei acá en EEUU, y la particular llegada sobre todo a los empresarios tech, es innegable. ¿Eso ayuda a abrir puertas?
S.M.: El sector de economía del conocimiento es, por su naturaleza, global.
Milei ha encarnado una apertura al mundo, que tuvo que ver también con empezar a cerrar la brecha cambiaria, y eso ha sido muy favorable. O sea, eso de conectar a la Argentina con el mundo, para la economía del conocimiento es pura ganancia porque en el mundo está la oportunidad.
Y el segundo aporte es, evidentemente, tener a alguien tan popular fuera de la Argentina, y específicamente en el mercado americano. Acordate la gira que hizo a los pocos meses en la costa oeste, donde en 4 días se logró juntarse con cinco o seis CEO de las principales empresas. No es habitual eso. Es el primer presidente de historia que lo ha hecho.
Milei con Sam Altman, CEO de Open AI
Milei con Sam Altman, CEO de Open AI
A eso se suma el anuncio reciente de Open AI para la Argentina. Son todas puertas que se van abriendo y hay que aprovecharlo y construir sobre eso.
Argentina tiene grandes activos, desde la calidad de sus recursos humanos hasta el buen nivel de inglés relativo o el similar huso horario con EEUU. Sin embargo, competimos con otros y es una competencia dura y feroz. En el poroteo de activos y pasivos, ¿el tipo de cambio quedó un poco atrasado?
S.M.: Este sector tiene unos 25 años.
O sea, empezó con este siglo. Imaginate lo que pasó en la Argentina en estos 25 años. Hemos sido como el electrocardiograma de un enfermo arrítmico fuerte en una montaña rusa. Hay dos elementos que nosotros pensamos mucho. El principal es que la Argentina siempre ha recurrido a la competitividad vía ajuste de tipo de cambio, y eso no ha permitido, como muchas cosas en la Argentina, desde los déficits fiscales recurrentes hasta acudir al crédito en el exterior, trabajar más sobre las cuestiones de fondo que te dan competitividad, que tienen que ver con infraestructuras, regulaciones, sistema impositivo o la modernidad de las relaciones laborales. Entonces, hay una ecuación entre trabajar todo eso y tener un tipo de cambio lógico.
¿Cuál es ese número? Nosotros evidentemente estamos mucho mejor con $1.500 que con $1.250, y ni que hablar con el piso de la banda. Pero creemos que hay un trabajo que hacer que es más complejo que decir «el dólar debe ser tanto».
¿Qué falta, desde la macro y la economía en general, para estimular al sector?
S.M.: Tenemos que terminar la normalización absoluta de la macroeconomía. El tema de la brecha y el control de cambios está en camino, pero todavía hay trabajo por hacer. Nosotros creemos que cuanto vos normalices más el flujo argentino al mundo, mejor va a ser para este sector. En segundo lugar, te diría el tema impositivo y poder clarificarlo.
La economía del conocimiento es absolutamente federal. Podés estar en cualquier lugar del país. Lo que necesitas es talento y conectividad. Todo el tema de Ingresos Brutos y el cascadeo de impuestos complica más que el tema del tipo de cambio. Está en el interés de todos: pasar de exportar US$ 9.700 millones a US$ 30.000 millones es también aumentar la cantidad empleo y la base fiscal.
Leandro Mora Alfonsín, Director Ejecutivo de Desarrollo de Argencon
Mora Alfonsín: «Si la estructura productiva de Argentina fuese el cuerpo humano, los servicios basados en el conocimiento son la sangre»
La minería y la energía dicen, por ejemplo, en 2031 vamos a estar exportando determinada cantidad de dólres. ¿Ustedes tienen una proyección calendarizada de cuántas exportaciones podrían generar en los años que vienen?
L. M. A.: No de años, pero hay países comparables para ver cómo se construye ese camino de US$ 30.000. Costa Rica, por ejemplo, es un país que pesaba muy poquitito hace 15 años y hoy exporta lo mismo que la Argentina. Colombia es un país que, desde 2019 en adelante, sobre todo pospandemia, y a la luz de una política industrial que privilegia al sector de economía y al conocimiento como uno de los vectores para el desarrollo económico, viene creciendo y se está transformando en la competencia silenciosa.
Si vos le preguntás a cualquier empresa de Argentina, su principal competidor, antes te decía Uruguay o México, esos siguen en la lista por supuesto, pero Colombia está en el puesto 1. Otro caso es Portugal. No es el país más avanzado en servicios basados en el conocimiento de Europa, tiene un tercio de la población de la Argentina y exporta US$ 14.000 millones. ¿En qué lo hace? Está muy relacionado con los negocios de España, que es un país muy desarrollado en servicios basados en el conocimiento. Esa es un poco la soga de la que nosotros estamos tirando con iniciativas como esta misión a EEUU para, primero, superar los US$ 10.000 millones. Si lo logramos, los US$ 30.000 millones estarán más cerca y podríamos llegar allí en los próximos 10 años, hacia 2035.
S.M.: Argentina es un país de emprendedores, con 2 escarbadientes hizo Meli y Globant, y somos líderes en unicornios. Estamos trabajando mucho con diputados sobre inteligencia artificial para educarnos mutuamente…
Para que no hagan cosas raras, como querían hacer algunos…
S.M.: Bueno, el proyecto de Daniel Gollán, presidente de la Comisión de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, es un desastre.
Lo hemos hablado con él y hemos tenido una lindísima conversación. Nosotros creemos que realmente ellos no conocen la realidad. La inteligencia artificial es una nueva revolución industrial, que es transversal, no es un problema de tres tecnólogos. La vas a tener en todos lados. Es una oportunidad extraordinaria y Argentina tiene mucho talento. Creemos que hay que trabajar en los campos donde puede haber problemas, por ejemplo, fraude. Bueno, por ahí la Ley Penal hay que calificar con penas más graves si se usa tecnología de inteligencia artificial parece hacer fraude o qué sé yo. O en medicina: hay que tener mucho cuidado con su aplicación en medicina.
Ahora, lo que no queremos es que el Estado te diga «¿Vos estás haciendo inteligencia artificial? Entonces mostrame tus algoritmos y yo voy a evaluar su peligrosidad y te lo voy a aprobar o no».
L.M.A.: Hace tres semanas, tuvimos una sensibilización con 14 diputados sobre inteligencia artificial y mostramos cómo está impactando en la productividad y competitividad de distintas cadenas de valor, por ejemplo, lo que está haciendo Globant con YPF. Más tecnología es más productividad.
La regulación ideal sería una adecuación normativa por «sandboxes» (Nota del Redactor: un ‘sandbox’ regulatorio es un mecanismo que permite a las empresas innovar bajo supervisión del regulador, probando nuevos productos, servicios o modelos de negocio en el sistema financiero o tecnológico sin estar sujetas inicialmente a toda la regulación habitual). A los temas que te decía Sebastián, se suma la privacidad de los datos o la privacidad de las personas.
Ya existen leyes. Tenés que adecuarlas. No hacer una nueva que encima te queda vieja en dos semanas. Porque hoy, lo que estamos hablando de inteligencia artificial, en un mes, o antes, ya cambió.
Está bueno que menciones lo de YPF y Globant porque venimos hablando mucho de los servicios de conocimiento y mirando siempre hacia afuera. Pero hacia adentro hay muchos encadenamientos potenciales y el mercado interna también importa: si le va bien a la minería, le va bien a la economía del conocimiento. Si le va bien a Vaca Muerta, le va bien a la economía del conocimiento. A la industria también y al campo incluso, que hace rato dejó de ser ese sector primario antiguo que algunos tienen en la cabeza. Están súper tecnificados nuestros farmers.
L.M.A: A mí no me gusta decir campo, me gusta decir agro-bio-industria.
¿Por qué? Porque hoy el campo es servicio basado en conocimiento aplicado en un producto final que es la soja o el aceite. Pero hoy, la tecnología que vos tenés en una semilla, nosotros queremos que sea desarrollada en Argentina, por supuesto. También tenés numerosos ejemplos en el sector industrial donde ya la robotización o el machine learning implica más productividad y más exportaciones industriales gracias a esos servicios.
Si la estructura productiva de Argentina fuese el cuerpo humano, los servicios basados en el conocimiento son la sangre. Está en todo, está en la industria, está en la minería, está en la energía, está en el campo, en todo.
S.M.: La base de todo esto está en el talento de la gente y, por ende, la educación.
El talento argentino es bueno. Es algo que nos sale bien, como con el fútbol.
A los extranjeros que vienen le encanta trabajar con los argentinos. Aunque somos un poquito más caros, lo pagan.
Ahora, si nosotros queremos crecer y crecer, necesitamos que la industria siga alimentándose de profesionales, y no solo de tecnología.
¿Eso es tarea de las empresas o del Estado?
S.M.: Eso es tarea de las empresas y del Estado, de la sociedad argentina. Porque en la educación tenés gestión privada y pública.
Nosotros, desde las empresas, hacemos una capacitación enorme. Mirá el ejemplo de Digital House, que crearon, entre otros, Globant y Mercado Libre, para tener una formación más adecuada a las necesidades del mercado.
La educación pública ha sido un factor fenomenal para que Argentina se haya transformado en un país diferencial por su educación. Y el otro tema es el nivel de inglés. Hoy la Argentina es el país con mayor «proficiency» (N. del R.: significa «competencia», «dominio» o «nivel avanzado») en inglés en Latinoamérica, pero tendríamos que acentuar eso lo más posible.
L.M.A.: Argentina se destaca por su talento y por su capital humano. Es un país que tiene 139.000 egresados por año y tiene más o menos 12% de la PEA dentro de la facultad, o sea, 2,5 millones de habitantes de personas en el sistema universitario.
Pero en las últimas dos décadas se vio una deserción en la escuela media, los resultados de las pruebas PISA marca un límite y surge la pregunta de qué gente vamos a tener en el mercado laboral en los próximos 10 años. Desde Argencon tenemos dos iniciativas muy fuertes que este año tomaron mucho vuelo. La primera, el Club Argentec, una plataforma de autoaprendizaje que este mes está llegando a las 50.000 personas que pasaron por ahí en más de 36 trayectorias de aprendizaje en habilidades digitales. Además, junto a Digital House, lanzamos IA Argentina. También firmamos un acuerdo con la provincia de Tucumán para capacitar a 25.000 docentes tucumanos de todos los niveles en inteligencia artificial. Tenemos pensando también trabajar con los municipios, que son la primera ventanilla de necesidad de las empresas y el sector productivo.

