Ahora le llaman «multiculturidad» al exilio forzado de los habitantes de países cuya economía ha sido exprimida por las multinacionales, dejando la pobreza más extrema.
Los que tenemos buena memoria, no nos olvidamos que a los balseros que cruzan desde África o desde Siria, o cualquier otro país del Tercer Mundo acosado por el hambre y la guerra, les han negado la entrada, los llevan de un país a otro, los maltratan y cuando les viene bien, los incorporan a sus selecciones de futbol.
Ahora se dicen «multiculturalistas», ja, ja, ja.
Nos califican de violentos, por no decir «bárbaros» y ellos son los civilizados, como si no tuvieran a los hooligans que hacen destrozos a cualquier país que van, como si en Europa no se hicieran faltas en los partidos de futbol. Como si a Maradona no lo hubiesen reventado a patadas o a Messi.
Por más que centren sus ataques sobre Argentina, blandiendo la bandera del «multiculturalismo», sobre sus espaldas pesan siglos de explotación, hambre y muerte que han sembrado por el mundo.
Y no nos olvidamos.

