Desde los inicios de los sindicatos, la solidaridad ha sido un impulso movilizador. La fraternidad, la mirada sobre el otro, son valores que deben fortalecerse frente a la crisis.
Hoy, con grandes corporaciones instando al individualismo, el contrapeso de los sindicatos es esencial.
«El humanismo es el único camino, frente al individualismo materialista que propone el liberalismo. El Estado debe fortalecer a los pequeños productores, las pymes nacionales, la generación de empleo industrial»

