Nuevo libro «Empresa pública y Estado empresario en la Argentina: 1810 – 2020». Marcelo Rougier
Marcelo Rougier es Magíster y doctor en Historia Económica e investigador del Conicet.
El retorno del industrialismo y las políticas estratégicas es una realidad en el mundo. Hoy Argentina marcha a contramano.
Las empresas públicas tienen una importancia notable en las economías actuales, incluso en las más desarrolladas.
La presencia de las empresas públicas es sistemáticamente minimizada o cuestionada con miradas sesgadas y posturas híper ideologizadas.
Los emprendimientos empresariales del Estado no son ineficientes per se, ni inhiben el despliegue de la iniciativa privada.
La mirada negativa de las capacidades estatales y de las empresas públicas se encuentra en debate en los últimos años en el mundo, en particular desde la crisis económica mundial de 2008.
Es necesario mirar y repensar las experiencias nacionales sin prejuicios y con renovadas perspectivas teóricas; se trata de analizarlas en su dimensión histórica.
La experiencia histórica demuestra que el Estado ha jugado un papel clave en el crecimiento económico en la Argentina.
En distintas épocas el Estado ha financiado inversiones de riesgo o desarrollando innovaciones que luego fueron desplegados por otras empresas públicas o privadas.
Es indudable que el Estado tiene, potencialmente, la capacidad para orientar su intervención empresaria en una activa política de promoción del desarrollo
La experiencia internacional muestra que el Estado puede responder a cuestiones estratégicas, en lo económico como también en lo institucional y social.
En todo el globo terráqueo, el eje ya no es la promoción de la globalización sino las políticas industriales y tecnológicas.
Argentina hoy, gobernada por el catecismo libertario y la falta de pragmatismo en las relaciones internacionales, sigue -por caminos diferentes de los fatigados por el gobierno precedente- a contramano de la historia.
La historia puede servir para legitimar posiciones individuales o de grupos, o puede ser una herramienta para reflexionar en busca de transformaciones reales.
La historia debe servir para analizar hechos sin prejuicios, valorando lo positivo y desechando lo que no sirve al conjunto.
«La industrialización es el modo de mejorar la productividad global de la economía nacional»
«La industrialización es indispensable para construir empleo y una sociedad verdaderamente democrática».

